Lo primero es relajar la boca. Vivo permanentemente con un lado inutilizado, y si aprieto los dientes se vuelve peor. Es un tópico, pero lo siguiente que más ayuda es respirar hondo. La congoja en términos físicos es tu pecho comprimiendo tu caja torácica. Es importante poder respirar bien. Deja caer los hombros, no estás en tensión aunque tu cuerpo crea que sí. Hay que convencerle de que no vas a pelear. Repetir dos, tres veces y terminar de desencajar la mandíbula. Ok, el cuerpo ya está.
Ahora busca algo divertido. Reirse despeja las brumas. Una buena canción termina de barrer lo que quede, dejando un poquito de tristeza, lo justo para ir tirando. Y a dormir, que mañana tienes que trabajar...
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ResponderEliminarDespertar es una tortura, la mandíbula tensa, los dientes temblorosos. La boca seca y toneladas de peso en tus hombros.
Lo mejor: encontrar el origen del mal que genera tanta ansiedad y acabar con él.
Para ir tirando: GRITAAAAAR. Para no parecer loco: ir a un buen concierto y allí gritar, cantar y bailar hasta la extenuación.