jueves, 17 de noviembre de 2011

Soñando raro.

Este es de los curiosos.

Soñaba que encontraba una especie de pequeña materia amorfa, pulsante y viva, en el patio de mi casa. Al principio podía jugar con ella pasándomela de mano a mano mientras cambiaba de color, blanco y negro y vuelta a empezar. Era fluída y brillante.

Al poco rato se transformaba en una serpiente que se recorría la casa de arriba a abajo. Otra vez los mismos colores, la misma alternancia. Yo la percibía con cierta preocupación, a fin de cuentas era una serpiente, pero no estaba asustado.

Finalmente cambiaba a un gato, normal y corriente. Pero notaba su corazón, dentro estaba muy vivo (sí, si está vivo, está vivo, pero era una percepción distinta). Era distante, como todos los gatos. Hasta que lo llevaba a la playa y me metía en el agua con él en brazos. Como en cierta forma no era mío, se lo dejaba a alguien para que lo cuidase y me dirigía a la orilla. En ese momento oía un chapoteo, y al girarme, el gato ya no estaba. Todo el mundo parecía preguntarse que donde estaría, pero yo lo entendía rápido: se había caído al agua, se estaba ahogando porque no podía saber nadar.

Así que llegaba al sitio y me zambullía, y volvía a encontrarmelo en forma de bola sin forma, blanca y negra alternativamente. Lo sacaba del agua volviendo a ser un gato en ese momento y se me abrazaba, ahora era mío y él me percibía a mí. Estaba asustado.

No recuerdo como acababa el sueño, pero creo que empezaba a percibirlo cada vez más como persona, y que aún así con el tiempo lo acababa perdiendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

The audacity of heartbreak

Do you remember, do you remember. You loved me, and  I loved you, and nobody could save us.