- ¡Dame!
Piso delante, extiendo el brazo y la cojo de la cintura. Bien, me ha tocado ella. Marca detrás y pasa. Es la única de mi nivel en la clase: hoy somos veteranos, los viernes somos como pollos sin cabeza. Así que aprovechamos esta clase para relajarnos.
¡Croqueta!
No levanta el brazo, el gesto típico de la mujer cuando se dirige al centro de la rueda. La regaño con la mirada, siempre lo hago cuando omite algún gesto de estilo para que no se note que sabe bailar. Se ríe.
¡Engáñala!
Ale, ya está bien, vamos a animar un poco esto. Mientras pasa a mi lado, tal y como indica la figura, le digo bajito la contraorden. Sí, es hacer trampa, las cosas nunca se dicen, pero esto no va a ser legal, así que mejor avisar. Elegancia
Y en el último giro sencillo, supuestamente el final de la figura, le doy una vuelta en sentido contrario y la traigo delante, de espaldas a mí. Diagonal, diagonal, diagonal, vuelta de los dos y volvemos a la posición abierta. ¡Aquí no ha pasado nada!
¡Dame!
Y seguimos bailando, siguiente pareja.
jueves, 10 de noviembre de 2011
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