17:30, empiezan a llegar los primeros grupos. A esta hora aún no sabíamos si iba a haber seguimiento...
Mención aparte para los medios. Tras dos semanas de convocaciones, se atreven a escudarse en que "la manifestación les pilló por sorpresa" como excusa para informar tarde y mal. "Miles de personas en toda España...". No, decenas de miles (ha tenido que venir el Washington Post para dar la cifra buena, ya manda cojones). Canal 9 ni apareció. Sorprendente, ¿eh? Que se corte Valencia por una manifestación multitudinaria y los medios locales ni informen. La sexta, con su informativo en directo, ni mencionarlo. Antena 3, 9 segundos.
18:00, parece que los valencianos sí que se mueven. Ya no éramos 4 gatos, sino más de 1000. Y faltaban muchos por llegar. La policía empieza a cortar las calles.
Si yo les entiendo. No saben por donde van los tiros. No nos ha convocado nadie, y cargamos contra las 2 manos que les dan de comer, por los políticos que les han dado concesiones, y por los bancos que las subvencionan. Pero es triste comprobar que al poder legislativo, corrupto y al judicial, de broma, se le viene a sumar ahora la desvergüenza lo que tendría que ser el 4º poder, el que revelase las cosas al pueblo.
El rojo, amarillo y morado estaban por doquier. Orgulloso me sentía.
Para finalizar, ya hay fotos de policías en Madrid infiltrados en la manifestación, creando jaleo y luego deteniendo y apalizando al personal. Pero oh, sorpresa. Que la gente, en vez de contestar de forma violenta, se les sienta y levanta las manos. Y entonces, ¿qué ocurre? Que la policía se va.
Los Anonymous no iban a faltar a la cita, y aparecieron con máscaras, trajes, cacerolas y panfletos.
Esto es la #spanishrevolution, o al menos, como dice Jose Antonio Pérez (Mi Mesa Cojea) parece que a la democracia española le están saliendo los dientes de leche.
Más fotos:
Os podéis imaginar el ambiente festivo, ¿no? Entre tambores, pitos, banderas (sin partido) transcurría la marcha. 2 batucadas!
Plaza de San Agustín, hasta arriba. No sé donde se podía meter la gente, porque aún cuando empezamos a salir y ya llevábamos varias calles recorridas, aún no se vaciaba. He de decir que me sorprendió que la media de edad no fuese parecida a la mia. A pesar de que había mucha gente joven, éramos igualados en número por adultos y veteranos.
Pancartas no podían faltar.
Efectivamente, ni asomaron la patita.
Cada cual a lo suyo. Un objetivo común, múltiples colectivos.
Orgulloso de mis conciudadanos, me volví pensando a casa "bajo los adoquines, la playa." Nos volveremos a ver...
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