jueves, 20 de noviembre de 2008

Cuando escribo.


De psicólogo. ¡Maldita sea! Escribir me hace de psicólogo. Y encima la locura determina la calidad.

Mi sistema es simple:
pongo la mano en el teclado,

mis ideas reducen mi enfado
y me vuelvo impredecible.


Cuando escribo...

4 comentarios:

  1. Supongo que todos realizamos algún tipo de catársis al escribir.

    En algunos es más, en otros menos evidente.

    Los hay quienes hablan siempre en primera persona y anteponen un "YO" gigante al principio de cada oración, comentandio siempre anécdotas y sentimientos personales. Ahí no cabe duda que confunden el teclado con un diván, y al lector con un Sigmund Freud.

    Pero también hay de los otros, que escriben cosas "de mentira", que nunca se sabe hasta que punto son reales o hasta que punto fueron creadas por el ejercicio de la imaginación, y no les gusta decirlo ni aclararlo, por más que la gente confunda o interprete otros significados. Es más, esto es lo que más les gusta. Escribir y que cada uno lo analice como quiera. Pero no por eso es menor la cuota de confesión o de escape psicoanalítico. Solamente es que está más escondido.

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  2. ¡Qué suerte! A mí un día la inspiración me abandonó, ya no me sale lo de escribir de dentro. Ni de bajón, que antes siempre servía.. Si a alguno os sobre inspiración, ya sabéis...

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  3. Entiendo esa sensación. A mí también me sirve de terapia el escribir, aunque últimamente yo también pierdo inspiración. Tal vez mis mejores escritos sean cuando me siento perdida, porque poner mis sentimientos por escrito me ayuda a sentirme mejor, sin importarme quien pueda leerlo y como pueda ser interpretado.

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The audacity of heartbreak

Do you remember, do you remember. You loved me, and  I loved you, and nobody could save us.